CONSOLIDAR

El Apóstol Pablo era un gran ganador de almas, pero en Filipenses 1:3-11 nos revela su corazón y su actitud para consolidarlos.

Filipenses 1:3-11
Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo; como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia. Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo. Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

Él dijo que desde “el primer día” hasta ahora, es decir, desde la conversión de los Filipenses hasta ese día, tenía ese sentimiento especial hacia ellos. Pablo sentía un profundo gozo por ellos, lo que expresa en sus palabras “Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros” y “rogando con gozo por todos vosotros”.

Ese gozo le dio fortaleza para continuar la obra. Al igual que el padre en la parábola del hijo pródigo, podemos decir “Lucas 15:32: Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque éste tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado”. Ese es el gozo de la salvación y será el que nos da la fuerza para consolidar a cada nuevo creyente.

Pablo reflejaba una plena convicción de la obra de Dios en ellos y estaban persuadidos de que si Dios la había iniciado, sería fiel en completarla. Esta persuasión lo llevo a comprometerse con la vida de ellos. El creía que su decisión de creer en Cristo, no era emocional ni pasajera, sino que él veía esa obra perfeccionada. Al verlos con los ojos de Cristo, veremos en ellos personas bendecidas y siendo de bendición a otros; veremos líderes, no sólo ovejas. Ésta convicción nos impulsará a comprometernos a consolidarlos.

Pablo revela que los llevaba en el corazón, en las prisiones, en la defensa y confirmación del evangelio. Pablo llegó a identificarse con ellos, tanto que los consideraba “participantes con él”. El pasó por desvelos, ayunos, trabajos e incomodidades, porque los consideraba una parte de él mismo.

Para consolidar es necesario estar dispuesto a dar nuestra vida por amor a otros.
2 Corintios 11:27-29
en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias. ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno?

Cada llamada y cada visita deben estar acompañadas de toda nuestra entrega.
2 Corintios 12:15
Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.